AMERICAN ROCK BELT ▴ Moda en la Realeza Musical

AMERICAN ROCK BELT ▴ Moda en la Realeza Musical

Constantemente mi cabeza no deja de preguntarse cosas, relacionar otras, objetos, vidas y preguntando el por qué, y creo firmemente, que nunca debería parar. Podría vivir cientos de años en este mundo tan superficial, donde todo se da por conformado, si con ese pequeño defecto me dieran minutos de vida. Siempre necesité sentirme limpio, aséptico, sólido y convertirme en una encantadora groupie lasciva cuando siento que quieren arrastrarme a un pozo de ratas malolientes, porque el propósito que siempre he querido lograr, es dejar correr mi personalidad y no ser un personaje.
Cuando veo a los pobres perros callejeros de los laboriosos y emprendedores okupas, veo reflejado en ellos un fiel estilismo corporativo, algo que me hace preguntar que harían éstos si se les cruza uno de auténtica raza vagando alrededor de su litrona. Seguro que lo pintarían de verde y lo ensuciarían para disimular. Son trendy, como la mayoría de los que ellos miran con ojos extraños. Aquí está la auténtica desgracia de esta vida, la falta de identidades reales y de gente genuina.
Cuanto deberíamos aprender de poetas musicales como Matthew Sweet, que susurra con voz entubada”…captura el espíritu de la adversidad y asegúrate de cerrar bien la tapa para mirar con atención”. Si, que sí…que todos representamos la anarquía, seres indomables, ¡qué digo!, somos larger than life, pero queremos sustituirnos por el de al lado sin sacar nuestro propio estilo natural. En mi caso, hace mucho que aprendí que sólo soy puta con quien me da la gana, dejando de lado eso del todo por el todo.
Algunas de las muchas preguntas que me hice durante mi adolescencia fueron: ¿De dónde sacaban los Toxic Twins sus pañuelos? ¿Y esos elegantes pantalones ligeramente acampanados Spike de The Quireboys? ¿Aquellas pulseras y colgantes de John Corabi en su época en The Scream? ¿Las chelsea boots con tacón cubano de Jimi Hendrix? ¿La mejor americana jamás vista de piel de serpiente y que llevaba el personaje Sailor en Wild At Heart? Me preguntaba constantemente cuando internet no estaba a nuestro alcance….¿De dónde salía esa forma imperfectamente perfecta de vestirse?. Ellos eran iconos ampliamente reconocibles que me cautivaban y yo no me sentía cómodo con un jersey sobre los hombros. Se olía el peligro en esas imágenes, lo transgresor que incomoda, la piraña dentro de un bidet. Era una historia vibrante para cualquier persona no intencionadamente atraída en vivir en un bucle de borregos. No quería ser ni peor, ni mejor, ni diferente, quería ser yo.

Durante años sigo siéndolo, ese que pasaría horas observando una obra de arte que admiro, sea pintada, construida, cosida o ensamblada que, con todo el ruido, la corteza gruesa y el lodo que pueda llevar dentro, es capaz de profetizarme que no pararé hasta conseguirla, perdiendo la noción del tiempo o quedándome atrapado en él. Cuando viajo o hemos viajado, intento siempre visitar uno de esos lugares mágicos que me hacen sentir en paz, y el año pasado, cuando saltó la noticia de que Jimmy Webb (manager y cara visible de la famosa Trash And Vaudeville de NY) murió, sentí una extraña tristeza sin ni siquiera haberle conocido. Era una de mis asignaturas pendientes. Visitarle, conocerle, estrecharle la mano y decirle: “God bless you”.
Trash And Vaudeville abrió sus puertas en 1975 por el diseñador Ray Goodman y se convirtió en un icono para los amantes de la cultura punk-rock y todo lo que rodeaba al CBGB, el conducto de cualquier bicho raro de la zona que se vio atrapado por un estilo candente y no tenía donde vestirse como quería, pero, quien realmente hizo de este local de tres plantas algo excitante y atrajo a todas las estrellas del rock, fue Jimmy Webb. Su antiguo jefe, Ray, contrató en 1999, tras ser literalmente rogado para ello, a un paliducho, ex heroinómano y escuálido estilista como vendedor para que coordinara tanto la venta como la compra y creación de ropa única que tuviese vida propia. Ese era Jimmy, un tipo enigmático con una personalidad que eclipsaba, el Michael Monroe de la moda rockera, el trash-punk-rocker de East Village, el clubman. Durante casi veinte años T&V fue el destino favorito de The Ramones (todos los pantalones elásticos negros de Joey Ramone son comprados allí), Iggy Pop, Joan Jett, Sebastian Bach (Skid Row), Cindy Lauper, el icono erótico-musical Debbie Harry (Blondie), Guns N’ Roses al completo, Alice Cooper… ¡Trash And Vaudeville fueron los primeros en vender Dr. Martens en Estados Unidos! Y es que, en definitiva… everybody loved Jimmy if you love rock’n’roll.
En el 2017 inauguró su propia tienda llamada I Need More, título de una canción de uno de sus mejores amigos, Iggy Pop, con Slash, Duff McKagan o Tommy Henriksen (Hollywood Vampires) haciendo acto de presencia en su apertura. Íntimo además de Sebastian Bach y el resto de miembros de Skid Row, el propio Bach escribió al día siguiente de su fallecimiento: “I bought every pair of cuban heeled boots I have worn since 1987 at Trash & Vaudeville by Jimmy. Rest in peace brother, we will miss you. You came from the time of true rock and roll



En la costa opuesta de los States, en medio de la enorme Melrose Avenue, de la cual ya hablé en el artículo “23 Days Through Southern Roads” se encontraba hasta hace escasos dos años, otro templo del estilismo rockero y biker. Su dueña y diseñadora, Cody Varona, es toda una celebridad en la sombra. ¿Os suena el omnipresente sombrero de copa con una calavera blanca que lleva Mick Mars de Mötley Crüe en los conciertos? ¿Las chaquetas de John 5? ¿Los pantalones de Josh Todd de Buckcherry?. Nikki Sixx (Mötley Crüe), Adrian Smith (Iron Maiden), Corey Taylor (Slipknot), Alice Cooper, Tracii Guns (L.A.Guns), Rob Zombie, Klaus Meine (Scorpions), Johnny Depp…..y tantos otros, visten habitualmente prendas diseñadas y fabricadas por Cody.
Cody Varona nació en la ahora maltrecha Detroit. Durante unos años trabajó serigrafiando logotipos de sus bandas favoritas para amigos antes de trasladarse a Huntington Beach, California, donde creó The Catwalk, junto a otros diseñadores de esa misma estética. En los ’90 llamó la atención de la industria del entertainment y realizó corsés a famosas estrellas como Susan Sarandon, Barbara Streisand o Sheryl Crow, algo que ella misma dice le aburría soberanamente, hasta que, empezando el nuevo siglo, harta de recorrer diariamente la caótica Los Angeles desde el condado de Orange, fundó Forgotten Saints. Sus diseños aparentan dejadez, restos de ropa recompuestos, pero son realmente únicos, con un estilo audaz e ingenio distintivos. Personalmente amo sus enormes llaveros de piel. Forgotten Saints ya no existe como tienda física. Meses después de visitarla personalmente, cerró sus puertas al público angelino para dedicarse a la venta online y al diseño bajo pedido, donde sus manos y su carisma realizan cualquier pieza inimaginable. La que siempre hemos soñado y poder ser una rockstar sin tener un escenario.
Como ella misma define a su negocio, Forgotten Saints hace tiempo que ha entrado en el santuario de la realeza musical. “Sólo soy una chica punk de la vieja escuela, pero amo el rock, amo el metal, amo la música, amo el glam rock, amo el estilo de New York Dolls, amo toda la moda. Me importa una mierda lo que esté de moda el próximo mes. Creo que una estrella de rock o una banda debería caminar por una habitación y que todo el mundo dijera «that’s the fuckin’ band», no que pareciera que acaban de limpiar el garaje.” No puedo asegurar no haber sido un alma gemela de Cody y su manera de explicar historias que parecen ponerme como una perra en celo, capaces de entonar emociones (pocas, pero intensas) de manera pura y empujarlas al exterior, tal cual ella se sincera. El trabajo, el amor, el sexo, la amistad, la vida en general, hay que estrujarlas para sacar lo mejor de cada uno, y si no es así, si no sabes profundizar hasta no poder mas, metafóricamente, deja tu enorme falo de nuevo en la estantería o da permiso al siguiente.


Otro de los templos inquebrantables de la moda para los poco comunes es The Great Frog London. Sí, es cierto, existen otros TGF alrededor del mundo. Los Angeles, Tokyo y Nueva York tienen ese privilegio, pero después de haber estado también en la angelina, siempre, siempre……la original, la de Carnaby St. de Soho, te hace sentir aquel 1972 de su inauguración cuando rockers y bikers sacudían la ciudad. Sólo su puerta ya huele a historia. Su joyería y anillos artesanales se hicieron famosos por todo el globo. Ozzy, Lemmy, Aerosmith, Metallica, Kiss….no perdían la oportunidad de visitarles cuando pasaban por la capital inglesa. Sus fotos en las paredes, que parecen atrapadas en el tiempo, así lo atestiguan. ¿Quién no quiere tener sus famosos anillos de calaveras entre sus dedos como Lemmy ha lucido en infinidad de ocasiones?

Existe un libro titulado “Rock In Fashion”, publicado por el diseñador John Varvatos en 2013, donde explica la inexpugnable relación entre la música y la moda. En él, se considera a muchas de las personalidades que han sido referencia en el rock’n’roll como símbolos a través del tiempo y la inspiración que proporcionaron a la moda como un raro faro de luz. Pequeños extractos del libro hablan sin tabúes sobre ello. Varvatos comenta exquisiteces como «Tienes a Jimi Hendrix, un hombre negro que tocaba rock’n’roll y que puso al mundo en sus oídos tanto musical como estilísticamente. Y nadie vistió como él. Fue una auténtica bofetada. En ese momento, la mayoría de las bandas vestían atuendos similares, como trajes negros. Y de repente, le tienes a el. No había nada igual”. También habla del genuino Ian Fraser Kilmister…”No es un tipo realmente atractivo en absoluto, pero me gusta yuxtaponerlo con algunos de los rockeros más elegantes. Toda su vida era un poco como un ‘fuck you’, un… oye, soy Lemmy, y me visto como quiero”.

No sé, quizá mañana hable de turmalinas, de la botella de vino que le regalé a Tyla de los Dogs d’Amour o del por qué existen tantos tontos que hace que algo tan vanidoso como un Only Fans funcione, dejando al género masculino a la altura de Ronnie James Dio. Por el momento, ya sabéis donde comprar y rascaros el bolsillo si queréis tener algo de glamour rockero, aunque ese mismo glamour hay quien con un trapo sucio ya lo adquiere, simplemente teniendo estilo y personalidad. No es tan complicado.
Reverendo ▴ S A N T A
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